Fracciones

TAG Heuer cuida mucho su imagen de marca técnicamente vanguardista. Techniques d’Avant Garde (TAG) está unida a la firma relojera Heuer desde mediados de la década de los 80 del siglo pasado. El cronometraje es, desde hace casi un siglo, su seña de identidad más característica. En el último salón de Basilea han presentado el modelo Heuer Carrera Mikrograph, un cronógrafo mecánico que mide centésimas de segundo. Pero no viene solo.

Heuer Carrera Mikrograph 1/100ª y TAG Heuer Mikrotimer Flying 1000, que registra milésimas de segundo.

Le acompaña el cronógrafo TAG Heuer Mikrotimer Flying 1000, un reloj mecánico experimental que registra milésimas de segundo. El Carrera Mikrograph es un cronógrafo mecánico de pulsera con rueda de pilares integrada capaz de medir centésimas de segundo con su aguja central saltante. Combina dos escapes que vibran respectivamente a 28.800 (el del reloj) y 360.000 alternancias por hora (el del cronógrafo). El reloj tiene una reserva de marcha de 42 horas; la del cronógrafo es de 90 minutos. Se trata de una edición limitada a 150 piezas, que cuesta 37.000 euros.

Maquinarias de los dos cronógrafos Heuer vistas a través de sus fondos de cristal de zafiro. Ambos llevan dos escapes independientes.

El modelo experimental Mikrotimer Flying 1000 es el primer cronógrafo mecánico de pulsera del mundo capaz de medir e indicar la 1/1000ª de segundo. Su órgano regulador oscila a una velocidad de 3.600.000 alternancias por hora. Es una pieza única.

La precisión en la medición de la fracción de tiempo más pequeña forma parte del ADN de TAG Heuer. El Mikrograph de 1916 fue el primer artilugio mecánico de la historia capaz de medir centésimas de segundo. El Microtimer de cuarzo de 2002 medía milésimas de segundo. Un mecanismo que también lleva el reloj reversible (mecánico de cuerda manual por una cara y de cuarzo, por la otra) Monaco Sixty Nine. Con mecanismo de cuarzo, el mérito no es el mismo; pero es TAG Heuer quien no duda en comecializarlos.

Microtimer. Ref. CS111C. FT6003.

TAG Heuer Monaco Sixty Nine. Ref. CW9110.FC6177.

Al entrenador del Real Madrid José Mourinho se le ha visto con cierta frecuencia con estos dos últimos modelos en la muñeca.

Mou, con el Microtimer.

Mou, con el Monaco Sixty Nine.

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Entre dientes y espirales

No sé si tiene usted algún implante en su dentadura. Si así fuera, probablemente el tornillo que sujeta su pieza dental guarde una estrecha relación con el reloj que lleva en la muñeca.

El vínculo entre ambos es cosa de una compañía suiza especializada en aleaciones metálicas. En 1931, el doctor en ingeniería Reinhard Straumann fabricó la primera espiral de Nivarox para el escape de un reloj. En su laboratorio de Waldenburgo (Suiza) acertó a crear una novedosa aleación de acero con altas proporciones de cobalto y níquel, que resultó perfecta para evitar las variaciones en la marcha de los relojes provocadas por los cambios de temperatura o los campos magnéticos.

Reinhard Straumann.

Espiral de Nivarox.

Nivarox es el acrónimo en alemán de los términos ‘nicht variable oxydfest’ esto es, inalterable e inoxidable. Las espirales fabricadas con esta aleación son resistentes al desgaste, tienen un magnetismo muy bajo, no sufren oxidación y tienen un bajo coeficiente de dilatación térmica. Son muchas las maquinarias que hoy en día siguen montando escapes con espirales Nivarox.

Desde su relanzamiento a principios de siglo, la firma suiza H. Moser & Cie trata de distinguirse en el mercado por su clasicismo y por mejorar las soluciones de la relojería tradicional. En el reciente Salón de Basilea ha presentado una nueva versión de su modelo Perpetual 1 con el escape Straumann de doble espiral.

Escape de doble espiral Straumann, fabricado por Precision Engineering, AG para H. Moser & Cie.

Calibre HMC 324.

El escape Straumann es fácilmente intercambiable.

La empresa Precision Engineering, AG elabora para Moser este singular módulo de escape, caracterizado por incorporar dos espirales Nivarox (ajustadas una sobre la otra) para aumentar la precisión del órgano regulador: cada espiral está fijada de forma opuesta al puente del volante, lo cual anula prácticamente el desplazamiento de sus centros de gravedad a lo largo de las oscilaciones del volante y, por tanto, mejora la regularidad.

H. Moser & Cie Perpetual Double Hairspring.

Perpetual 1 oro rojo.

Perpetual 1 Golden Edition.

H. Moser & Cie proyecta que en el futuro todas sus referencias incorporen el escape Straumann de doble espiral. El Perpetual presentado en Basilea es el modelo más complicado de la gama que comercializa Moser. En cualquier caso, todas sus referencias son un homenaje a la relojería clásica. Los precios van de 7.500 a 30.000 euros, aproximadamente.

Monard Date.

Mayu.

Henry Double Hairspring.

Perpetual Moon.

Por cierto, Straumann es hoy una de las empresas líderes mundiales en la fabricación de materiales odontológicos. Aleaciones patentadas por la empresa suiza como Roxolid o SLActive reinan en el mercado mundial de los implantes dentales.

Implante y herramienta.

Pendulum

TAG Heuer presenta en el Salón de Basilea su reloj experimental Grand Carrera Pendulum. Como de costumbre, su funcionamiento lo explica con singular claridad Jordic en los foros de Cronomundi.

Se trata del primer movimiento mecánico (no utiliza componentes electrónicos) sin muelle en forma de espiral. En los relojes mecánicos, el órgano regulador (escape de áncora) incluye un muelle en forma de espiral que, unido a un volante, oscila alternativamente en una frecuencia determinada para garantizar el isocronismo. Debe oscilar con precisión (fracciones de tiempo idénticas) y de forma estable.

La invención de TAG Heuer recibe su nombre del reloj de péndulo creado por Huygens en 1657. Fue Christiaan Huygens quién inventó la espiral en ese año, inspirándose en Galileo. Desde entonces, el órgano regulador de todos los relojes mecánicos se ha basado en un sistema de torsión compuesto por volante y espiral. El muelle espiral, una cinta enroscada de fina aleación metálica, proporciona el par de fuerza necesario para que el volante oscile y regule su frecuencia.

Escape de áncora del Pendulum, en el que el muelle en forma de espiral que hace posibles las oscilaciones isocrónicas ha sido sustituido por un campo magnético generado por cuatro imanes.

El Pendulum Concept reemplaza la espiral por un campo magnético formado por cuatro imanes que generan las oscilaciones del volante. Los ingenieros de TAG aseguran que «no hay pérdida de amplitud y la frecuencia del movimiento puede modularse en un espectro muy extenso sin sobrecargar el suministro de energía. El resultado es un aumento significativo de la precisión (división del tiempo) y del rendimiento (exactitud y estabilidad de la frecuencia)».

La frecuencia de oscilación es de 43.200 alternancias / hora
(6 herzios), sólo alcanzada antes en un reloj mecánico por Audemars Piguet en su calibre 2908 con escape Audemars Piguet.

Maquinaria del Jules Audemars con escape AP.

La era del silicio

Ruedas de escape troqueladas sobre una lámina de silicio con la técnica DRIE.

Es probable que el silicio sea pronto el material con el que se fabriquen la mayoría de los órganos reguladores de los relojes, al menos de los de alta gama. Sus cualidades para modelar espirales, ruedas de escape y áncoras parecen insuperables: es un 60% más duro y un 70% más ligero que el acero, tiene una elevada resistencia a la corrosión y a los campos mágnéticos y, por su ductilidad, hace posible fabricar con precisión piezas destinadas a la micromecánica. Además, con el proceso de producción denominado DRIE (Deep Reactive Ion Etching) se logra una terminación perfecta que no requiere ningún tipo de retoque posterior. Ulysse Nardin, Patek Philippe, Jaeger-LeCoultre, Breguet, Frédérique Constant… La mayoría de las grandes marcas tienen modelos con componentes de silicio. Los objetivos básicos que todos los fabricantes persiguen son mejorar la precisión y evitar los ajustes de mantenimiento. Ginebra y Basilea son testigos del triunfo de este semimetal.

Breguet Tourbillon Fusée Silicium Ref. 7047

Breguet anuncia un nuevo modelo dentro de su colección Tradition para la feria de Basilea del próximo mes de marzo. La espiral del nuevo Tourbillon Fusée Silicium es de silicio, lo que mejora la regularidad de las oscilaciones y, por tanto, la precisión. En la actualidad, Breguet utiliza el silicio en cuatro calibres y pretende implantar este material en toda su producción. Como todas las versiones de la línea Tradition, el nuevo modelo utiliza el sistema de cadena para transmitir la fuerza del muelle al movimiento (similar al que usa Lange & Söhne en los ‘Pour le Merité’).

Montblanc Nicolas Rieussec Chronograph Silicon

Entre las novedades presentadas por Montblanc en el SIHH destaca el nuevo calibre MB R120 montado en el cronógrafo Nicolas Rieussec, que utiliza el silicio en el áncora y en la rueda de escape. El Nicolas Rieussec es el reloj que en 2008 recuperó la forma de lectura tradicional de los cronógrafos, en la que son unos discos con la escala numérica los que giran en vez de las agujas. Rieussec patentó este mecanismo en 1822.

Jaeger-LeCoultre Master Compressor Extreme LAB2

El Master Compressor Extreme LAB2 es un modelo prodigioso. Como su predecesor (el Extreme LAB, Ref. 179T470), utiliza un escape con todos los componentes de silicio en la versión que monta el calibre 781. Pero a diferencia de éste, no lleva tourbillon. Las novedades más relevantes que incluye son:

• Selector de funciones con un pulsador colocado en el cetro de la corona (al estilo de los que usa Richard Mille) con tres posiciones indicadas en la esfera: dar cuerda; ajuste de fecha y del segundo huso horario; y ajuste de la hora sin parada de los segundos.
• Puesta a cero de los segundos para sincronizarlos con las señales horarias mediante un pulsador corredizo colocado entre las ocho y las nueve (funciona como un flyback).
• Cronógrafo de rueda de pilares con indicación digital de los minutos en una ventanilla a las doce.

179T470

Marine Chronometer

Omega Marine Chronometer

«El reloj de pulsera más preciso del mundo». El Omega 2.4MHz Megaquartz Marine Chronometer fue presentado por la firma de Bienne en la feria de Basilea de 1970. Como explicaba Bill Sohne en 2001, de los diferentes modelos que se comercializaron mientras estuvo en producción, sólo los que montaban los calibres 1511  (Ref. ST 398.0836) y 1516 (Ref. ST398.0832) están certificados con el título de Cronómetro de Marina otorgado por el Observatorio Astronómico y Cronométrico de Neuchatel. Una distinción lograda después de que durante 63 días de pruebas, la variación máxima de su mecanismo nunca superara las dos milésimas de segundo al día. ¡Bendita precisión!

Calibre 1516

Exactitud que de forma no profesional (¿?) comprobó este estadounidense, feliz possedor de tres Omega Marine Chronometer, un cronómetro de navegación calibre 1525 y un X-33 de la primera generación. Después de un mes de meticuloso trabajo, constató que el más preciso de los cinco fue uno de los dos Marine Chronometer con calibre 1511, que sólo se adelantó dos décimas de segundo en los 30 días que duró la prueba.

Admirable belleza. Caja de acero de forma rectangular (32.5 mm x 49 mm) con bisel protector del vidrio, de oro de 14 quilates. Esfera negra, ventanilla del calendario a las seis, cristal de zafiro y brazalete de láminas de acero. Fue el primer reloj al que se pudo ajustar la hora (por un cambio de huso) sin que la operación afectara a los minutos y los segundos y también el primero que permitió una sincronización precisa de los segundos con las señales horarias. Las versiones de este modelo de la línea Constellation que no tienen la certificación cronométrica son las que albergan el calibre 1510. Se comercializaron dos: una de acero, bisel incluido (Ref. ST 396.0806); y otra de oro (Ref. BA 396.0806).

Un reloj que plantó cara a los japoneses con sus mismas armas; aunque no con el mismo precio: 1.850 dólares, en EE. UU., en 1976. Quien no pueda resistirse… (el reloj que se ofertaba en Chrono 24 ya no está a la venta).

Hi-Tech Cartier

Cartier ID ONE

Caja de niobio y titanio

No hay nada como hacer buenas compras. Cartier ha sido desde siempre el reino de la ensoñación, ese lugar donde nace la belleza, una belleza atrevida y vanguardista que atrae con la misma intensidad a los amantes del lujo y de la relojería. Poco importa que durante años sus relojes oscilaran con cuarzo, como recuerda Christophe Roulet en su artículo de la revista digital HH (publicación de la Fundación de la Alta Relojería, en francés e inglés), poco importa que no sea una de las manufacturas pata negra. Calidad, riesgo y buen gusto nunca han faltado en sus productos: pura sofisticación.

Desde que la firma parisina adquirió el departamento de I+D de Roger Dubuis, su consideración como creadores de movimientos de gama alta no ha dejado de crecer. Así lo atestiguan los tres tourbillon con movimiento mecánico de cuerda manual calibre 9452-MC comercializados entre 2008 y 2009.

El ID ONE es el primer prototipo (concept watch) que presenta Cartier en su historia. Como tal, es un modelo único que no está destinado a la venta. Eso que llaman un ‘escaparate tecnológico’. La filosofía que alumbra su principal innovación técnica es evitar el mantenimiento del reloj. Para ello recurre a materiales de alta tecnología para fabricar las piezas de su mecanismo (Cronomundi lo cuenta en la página del enlace que encabeza este párrafo). Proponen un reloj que no haya que llevarlo nunca al servicio técnico: no necesita regulación ni tampoco lubricación. Niobio y titanio para la caja, cristal de carbono para el volante y Zerodur® para la espiral.

El Master Compressor Extreme LAB, de Jaeger-LeCoultre exploró hace un tiempo este concepto.

Master Compressor Extreme LAB